
La tecnología sigue avanzando, pero el viejo anciano sigue trasmitiendo su programa radial, a pesar de que ya nadie pueda oír su frecuencia.
Quizás su programa ya no tenga nada que decir, y esa la razón de que no resuene más en nuestros oídos, pero el anciano no pierde la esperanza de que alguien logre calibrar esa frecuencia. Y en parte es verdad, alguien se empeña en hacerlo, alguien que dio un si al avance tecnológico pero no se sabe el motivo para volver a escuchar su programa.
Lastima que el tiempo también avanza, y ya no hay manera de volver a escuchar aquel programa.
El anciano ha fallecido y ya solo quedan programas nuevos.
(foto: http://www.flickr.com/photos/crayoladenubee/2295355094/ )
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